El trauma es una palabra que, poco a poco, ha comenzado a aparecer con más
frecuencia en nuestras conversaciones cotidianas. Se ha convertido en un término que
escuchamos en podcasts, leemos en redes sociales o encontramos en las páginas de
una revista, de libros de crecimiento personal… Pero, ¿qué significa realmente el
trauma y por qué es tan importante hablar de él?
¿Qué es el trauma?
El trauma no es simplemente una experiencia dolorosa o un mal recuerdo. Es una herida emocional que deja una huella profunda en nuestro sistema nervioso, en nuestra mente y en nuestro cuerpo. Puede surgir de eventos extremos, como accidentes, abusos, guerras o catástrofes naturales, pero también puede originarse en situaciones más sutiles y prolongadas, como el abandono emocional, el bullying o la
falta de cuidado afectivo en la infancia.
El psiquiatra y experto en trauma, Dr. Bessel van der Kolk, autor del libro El cuerpo lleva la cuenta, describe el trauma como una desconexión entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos. Nuestro cerebro queda atrapado en un estado de alerta constante, como si el peligro estuviera aún presente, incluso cuando ya estamos seguros.
El cuerpo también recuerda
Una de las grandes revelaciones de los últimos años en el estudio del trauma es que no solo afecta a nuestra mente, sino también a nuestro cuerpo. Dolores crónicos, fatiga persistente, problemas digestivos o enfermedades autoinmunes pueden ser manifestaciones físicas de un trauma no resuelto.
Cuando vivimos una experiencia traumática, nuestro sistema nervioso activa el modo de supervivencia: luchar, huir o congelarse. Sin embargo, si esta respuesta no se completa —si no logramos huir, luchar o procesar lo ocurrido— la energía queda atrapada en nuestro cuerpo, creando una especie de bucle que nos mantiene en estado de alerta.
¿Cómo identificar si llevamos una herida traumática?
El trauma no siempre se presenta de forma evidente. A veces, se manifiesta en
pequeñas señales que pasamos por alto:
Reacciones desproporcionadas ante situaciones cotidianas.
Dificultad para establecer relaciones saludables.
Problemas de sueño recurrentes.
Sentimientos persistentes de vergüenza o culpa.
Sensación de desconexión emocional.
Si algo de esto resuena contigo, es posible que estés lidiando con una herida traumática. Pero la buena noticia es que el trauma puede sanar, en Espai Reconèixer encontrarás terapeutas con la sensibilidad necesaria para acompañarte.
Y si no es connosotras, busca ayuda igualmente, lo importante es tu bienestar.
El camino hacia la recuperación
La sanación del trauma no es un camino lineal ni rápido. Requiere tiempo, paciencia y, en la mayoría de casos, el acompañamiento de un profesional especializado. Pero existen herramientas y enfoques que han demostrado ser efectivos:
Terapia somática: técnicas como el EMDR (Desensibilización y
Reprocesamiento por Movimientos Oculares) o el trabajo con el cuerpo ayudan
a liberar la energía atrapada.
Conexión con el presente: prácticas como el mindfulness o la meditación
permiten a las personas sentirse más seguras en el aquí y el ahora.
Expresión creativa: el arte, la música y la escritura son formas poderosas de dar
voz a lo que no podemos expresar con palabras.
El poder de la conexión humana
Una de las claves más importantes en la sanación del trauma es la conexión con los demás. El trauma aísla, pero la relación sana y segura con otras personas puede devolvernos la confianza y el sentido de pertenencia.
No se trata solo de hablar del dolor, sino de sentir que estamos acompañados en el proceso.
El terapeuta Peter Levine, creador de la terapia somática para el trauma, señala que el cuerpo y la mente tienen una increíble capacidad de autorregulación cuando se les ofrece el espacio y las herramientas adecuadas.
Más allá del trauma: una nueva narrativa
Sanar un trauma no significa borrar lo que ocurrió, sino encontrar una nueva forma de relacionarnos con nuestra historia. Es posible que nunca olvidemos lo que vivimos, pero podemos aprender a mirarlo con compasión, entendiendo que lo que sucedió no define nuestro presente ni nuestro futuro.
El trauma no es una sentencia, es una herida que puede cicatrizar. Al hablar de ello, al buscar ayuda y al permitirnos sentir, abrimos la puerta a una vida más plena, auténtica y conectada.
Si algo de este artículo resonó contigo, recuerda: no estás solo, no estás sola. Buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino un acto profundo de valentía.
Da el primer paso y, luego, el siguiente.
Como siempre te dejamos un par de recursos para profundizar, en este caso un libro que ya hemos mencionado en el texto y el podcast de diciembre que te recomendamos escuchar con todo nuestro cariño.
Recursos:
1. Película: “El indomable Will Hunting” (1997)
Es un película que muestra la importancia del autoconocimiento y del entorno, que
sea confiable y de escucha, para superar nuestros conflictos internos y aceptar nuestro
potencial.
2. Programa de ràdio Emociona’t de Ràdio Vilamajor i d’Espai Reconèixer:
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